martes, 23 de octubre de 2012

Recargar pilas 'desechables'

Es curioso como nos pueden estar engañando de mil maneras y no nos damos cuenta nunca o demasiado tarde.

Este comentario inicial viene a cuento por lo siguiente:

yo había oído que las pilas de carbón-zinc, las 'de toda la vida' se podían recargar siempre que su voltaje no hubiera bajado de 1,3 voltios. Esto lo sé desde que de joven me dio por leer revistas de electrónica donde se proponían diversos circuitos electrónicos para diversos fines. En una de ellas encontré un circuito para cargar pilas de 1,5 voltios. Como estoy hablando de hace unos 30~35 años, seguramente esas pilas eran de carbón-zinc, la tecnología del momento. Creo -y no soy un experto en ello- que las pilas alcalinas son bastante posteriores. (Después aparecieron las de níquel-cadmio, las de níquel-hidruro metálico, las de litio, etc.). A las de carbón-zinc y a las alcalinas las llamaré en este artículo 'pilas clásicas'.

Pues bien, a base de recibir el bombardeo mediático de que no era posible, e incluso era peligroso, recargar las pilas clásicas, llegué a convencerme de este dogma. Pero en el fondo de mi memoria aleteaba el recuerdo de aquél artículo de aquella revista de electrónica. El problema principal que me encontré entonces y posteriormente, era que no había cargadores para ese voltaje de 1,5v. Los cargadores de Ni-Cd y Ni-MH son de 1,4v. Incluso creo que he oído/leído que si recargabas una pila de 1,5v en un cargador de 1,4v era muy posible que explotase, o cosas así.

Pero recientemente han regalado a un hijo mío un juguete que consume mucha pila, y no precisamente de las de tamaño AA, sino de las R14, que son un poco más gorditas y bastante caras. De las de tamaño AA tengo bastantes recargables que podrían haber servido, pero de las R14 no tengo recargables. Así que he ido a internet a ver qué me decía de la recarga de pilas clásicas.

Y me he encontrado con este artículo, tan interesante y -aparentemente- tan bien documentado, que no he resistido la tentación de copiarlo y pegarlo

Me parece interesantísimo porque, lo que aquí se dice es que nos han estado engañando durante años y años sobre la imposibilidad de recargar las baterías clásicas, cuando resulta que sí es posible y esto puede permitir su reutilización de hasta 20 veces, con el consiguiente ahorro de dinero del usuario y materias primas de la Naturaleza.

Ahí va.
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Descripción de un recargador de pilas con temporización del tiempo de recarga y que permite recuperarlas para un gran número de horas de utilización
Como se verá más adelante, las pilas secas de carbón y zinc son perfectamente recargables en ciertas condiciones. Sin embargo, cabe preguntarse por qué dedicarse a recargar pilas secas cuando hay disponibles las pilas de Ni-Cd. Pues para ello, existen varias e interesantes razones:

  • 1. Las pilas de Ni-Cd tienen mucha menos capacidad de almacenamiento, del orden de un 50% menos que las de manganeso alcalino.
  • 2. Las pilas estancas sinterizadas de Ni-Cd se descargan rápidamente en reposo.
  • 3. Las pilas de Ni-Cd fallan prematuramente debido a la formación de dendritas.
  • 4. Reducen sus prestaciones con el tiempo, debido a la descomposición de su electrolito.
  • 5. Tienen fugas de electrolito, lo que puede comprobarse por la capa blanca en la parte superior de las pilas de Ni-Cd.
  • 6. Tienen un coste inicial más elevado.
M?todo polarizado de recarga de pilas-Forma de Onda de la corriente de recarga de una pila Figura 1.- Método polarizado de recarga de pilas.

Figura 2.- Forma de Onda de la corriente de recarga de una pila.

A menudo se prefieren las pilas secas para una mejor fiabilidad, una mejor retención de la carga y una mayor capacidad, especialmente en el caso de las pilas de manganeso alcalino. Los sistemas para recargar las pilas secas hace muchos años que existen, pero nunca se han hecho populares debido a la negativa propaganda que han hecho de los mismos los fabricantes de pilas, así como también debido al bajo precio de las mismas, suficiente para tirarlas cuando están agotadas. El mercado anual de pilas secas mueve mucho dinero y se comprende que los fabricantes traten de proteger sus intereses. Si se adoptase la recarga de las pilas secas, el mercado se reduciría a un 20 % del actual, pero el ahorro de materias primas y de esfuerzo industrial sería enorme.

En general, en el público ha arraigado la idea de que la recarga de las pilas secas es peligrosa, lo cual no es en absoluto cierto, siempre y cuando se tomen las debidas y mínimas precauciones. En cualquier caso, es tan peligrosa como pueda serlo la recarga de una pila de Ni-Cd.

Esta noción es fácil de desterrar, simplemente utilizando el circuito de la figura 1, y darse cuenta de que no ocurre absolutamente nada, excepto que, al final de la carga, se dispone de una pila en perfecto estado de funcionamiento. Afortunadamente, hay evidencia probada de personas que han estado recargando sus pilas secas durante a?os para demostrar que esta operaci?n es perfectamente posible y segura, y que incluso se llegan a conseguir 20 recargas por pila.

En este aspecto, los japoneses, tan progresistas y a la vez tan conservadores en ciertas cosas, nos llevan ventaja. Actualmente, en Japón es ilegal que un fabricante de pilas secas indique que estas no son recargables, de acuerdo con un célebre juicio celebrado en 1975. Las palabras "no recargable" o "es peligroso recargarla" han desaparecido de los lados de las pilas secas vendidas en Japón, aunque es posible encontrar pilas vendidas en otros países que llevan estas leyendas. En Japón, la recarga de las pilas secas se fomenta, con lo que este país ahorra una verdadera fortuna con sólo haber informado verazmente a los usuarios.


Carga de Pilas con corriente equilibrada en el secundario del transformador de alimentación


Carga de Pilas con corriente equilibrada en el secundario del transformador de alimentaci?n
Figura 3.- Carga de Pilas con corriente equilibrada en el secundario del transformador de alimentación.

Para recargar pilas secas con toda seguridad, hay cinco reglas de oro que deben seguirse , que son:

    1. Recargar las pilas individualmente, no conectadas como una batería. Esto es conveniente porque si una de las pilas falla, las demás recibirían una corriente excesiva. Para ello podría emplearse una técnica de corriente constante, pero sería difícil de adoptar en el circuito que se describe en este artículo. Por tanto, la recarga de las pilas sólo puede hacerse, en este caso, en pilas independientes.

    2. Limitar la corriente para impedir que si una pila se cortocircuita, disipe una potencia excesiva.

    3. Limitar el tiempo de recarga para que no se produzca una sobrecarga.

    4. No permitir que las pilas queden completamente descargadas. Para obtener los mejores resultados, es necesario limitar su uso antes de la plena descarga, y recargarlas lo antes posible. Las pilas descargadas que se abandonan durante semanas, después no aceptan la recarga. Esto se debe a los cambios químicos irreversibles que se producen en el interior de la pila.

    5. Y lo más importante de todo, no debe emplearse corriente contínua (c.c.).

Básicamente, el empleo de c.c. provoca un sobrecalentamiento y una erosión del electrodo de zinc, lo cual produce unos resultados erráticos y, en general, una posibilidad muy reducida de recargas posibles. En cambio, si se utiliza una corriente alterna polarizada como en el esquema de la figura 1, el calentamiento de la pila es despreciable y no se produce la erosión del zinc.

En el esquema se emplea el proceso de inversión periférica de corriente (IPC) para mantener el zinc en un estado compacto, en lugar del estado esponjoso producido por una c.c. Es una adaptación de los métodos empleados en la industria galvanoplástica durante muchos años para obtener baños de ciertos metales que sean duros, brillantes y no dendríticos. La IPC consiste en aplicar una pequeña corriente en sentido inverso al de la corriente principal, a intervalos regulares. En el caso de la figura 1, los intervalos son de 10 ms si se emplea la red de 50 Hz. La forma de onda típica de este circuito puede verse en la figura 2. Obsérvese que el tiempo de carga directa es inferior al tiempo de aplicación de tensión inversa, debido al pedestal de 1.5 V que presenta la pila a la corriente de carga. La relación entre la corriente de carga y la corriente inversa es del orden de 4 ó 5 a 1.


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El artículo continúa explicando el circuito electrónico que se puede construir para recargar las pilas clásicas. Eso lo dejo a la elección del lector, pero hay que ser un manitas, tener cierta práctica y ciertos conocimientos de electrónica, amén de encontrar los componentes necesarios, que no siempre es fácil. Tal vez sea más fácil -no lo he probado- encontrar un aparato equivalente, es decir, que cargue pilas clásicas, a un precio interesante. Si funciona, se amortizará pronto.











miércoles, 17 de octubre de 2012

Tú no tienes acceso a TODO tu historial médico.

Hoy he ido a pedir el historial médico de mi hijo. A la señora que me ha atendido le he dicho, por cortesía, que mi hijo necesitaba una radiografía de un tobillo que le hicieron hace unos meses. Y entonces la señora me ha soltado:

- ¡Pues le daremos sólo la radiografía de ese tobillo!

Esto me ha dado un poco de coraje, porque ya he vivido anteriormente cómo escatiman en la información que la Sanidad PÚBLICA entrega a los pacientes.

Así que le he dicho que no estaba seguro si era el tobillo pero que, de todas formas, mi hijo -en el documento donde me autoriza a reclamar su historial- había dejado claro que era 'el historial sanitario', y no sólo una radiografía.

- Pues le daremos lo que nos parezca... porque hay cosas que no se pueden dar -Me dice la empleada.
- Pues miren a ver qué es lo que no se puede dar y lo demás dénselo y ya está. Siempre estamos con los mismos secretismos.... -He respondido yo, para acabar.

COMENTARIO:

Parece mentira que estemos en el siglo XXI y todavía con estas tonterías. Según parece -lo sé por alguna vez anterior- hay determinados informes médicos QUE NO PUEDE VER EL PACIENTE. ¿Entonces? ¿No somos dueños de nuestra historia médica? Si el médico M genera un informe I del paciente P, ¿el paciente no tiene derecho a saber lo que pone en ese informe? ¿Qué puede contener el informe I para no estar autorizado a verlo el paciente P? ¿Qué temen los médicos y burócratas, una demanda?.

Señores políticos y demás burócratas: aún estamos muy lejos de la democracia. Este episodio de hoy y otros muchos que ocurren a diario en los hospitales españoles diríasen más bien son una burla del GRAN HERMANO.

Si alguien lo entiende, agradecería me lo explicase.

Una secadora de condensación nueva y con problemas

Ya hacía un tiempo que no escribía nada en este blog. Desde que tengo feisbuc no hago más que perder tiempo con él.

En fin, lo que venía a comentar es mi última historia de consumidor. En realidad, seguro que ha habido muchas pequeñas historias en los últimos tiempos, pero tan pequeñas que no he considerado necesario exponerlas.

Pero vayamos al grano.

Hace unos meses, al principio del verano, tuvimos que jubilar a nuestra vieja secadora. Las constantes averías la hacían ineficiente. Afortunadamente, todas esas averías las reparé yo mismo (era muy vieja -de segunda mano-, no había repuestos, soy un poco manitas y a la fuerza ahorcan) ya que, de otro modo, la secadora habría sido ruinosa.

Como estaba el verano por delante y no andábamos muy boyantes de capital, decidimos esperar un poco, porque en verano se secan las ropas muy bien en el tendedero.

Habiendo llegado septiembre, eché un vistazo a las secadoras en Alcampo. Me sentí muy afortunado al encontrar una como la que queríamos (no teníamos una idea clara, sólo que fuera 'de condensación') por 233 euros. ¡Todo un chollo! La razón del precio era que había estado expuesta al público, así que podía tener algún rayoncito, pero a la vista parecía intacta.
Las secadoras son principalmente de dos tipos: de evacuación y de condensación. Las de evacuación eliminan el aire caliente y cargado de humedad a algún punto del exterior de la máquina, normalmente a la calle por una abertura hecha en la pared del edificio. De otro modo, la casa se llenaría de humedad en el ambiente y esto podría dar lugar a otro tipo de problemas: moho en las esquinas frías, alergias, etc.
Las de condensación gastan algo más de energía porque recirculan el aire caliente húmedo y eliminan la humedad haciéndola condensar, antes de sacar el aire al exterior. Se prefiere este tipo de máquinas, por ejemplo, donde no es posible hacer una abertura en la pared. La contrapartida es que cada cierto tiempo hay que vaciar el cajetín donde se recoge el agua.
Pero nosotros vemos otra ventaja en las de condensación: el aire caliente que expide la máquina sirve para calentar, en cierta medida, la casa. Nuestra ciudad es muy fría en los meses que no son verano, así que cualquier aporte energético se agradece. Tirar el aire caliente  a la calle (como hacen las secadoras de evacuación) nos parece un despilfarro inaceptable.
 El precio incluía el transporte hasta casa y la instalación.

Cuando ya la tuvimos instalada, ajustada al altura de las ruedas (el suelo tiene una ligera inclinación) y una vez leídas las instrucciones para ver si había alguna parte crítica que debiéramos tener en cuenta antes de arrancarla por primera vez (no había nada especial), colocamos algo de ropa húmeda en el bombo y con cierta emoción mi esposa y yo la pusimos en marcha. El ruido que comenzó a producir la máquina era atronador. Bueno, no era atronador pero desde luego era lo suficientemente intenso como para darnos cuenta de que no era el propio de una secadora y que algo iba mal. Así que la paramos al instante y echamos otro vistazo a las instrucciones. Todo indicaba que habíamos actuado bien, la máquina era muy simple. No recuerdo si cambiamos algún parámetro (usar el ciclo de ropa delicada en vez de el de algodón, o algo así) y volvimos a ponerla en marcha. Otra vez el mismo ruido preocupante. Así que la paramos de nuevo al instante (no estuvo ni diez segundos en marcha entre los dos intentos). Por si había algún dispositivo bloqueador por detrás (las lavadoras suelen llevarlo) del que no nos hubiéramos percatado (la máquina estaba encastrada y el instalador no mencionó nada) echamos un vistazo a la parte de atrás de la máquina, aunque esto supuso tener que sacarla. Lo que vimos no nos gustó nada: el panel trasero de la máquina estaba abollado "hacia afuera". No sabíamos si la máquina había venido así, ya que mi esposa no se preocupó (yo no estaba cuando la instalaron), pensando que el instalador habría avisado en caso de observar cualquier anomalía. O bien era consecuencia de nuestros intentos de ponerla en marcha, siendo posible que el bombo hubiera golpeado contra algo interno (¿el qué?) en su giro y, además del ruido, habría abollado la chapa trasera. También podría ser un defecto de fábrica. De modo que decidimos llamar a Alcampo al día siguiente.

La respuesta que nos dieron fue que llamáramos al servicio técnico. Les planteé que si llamaba al servicio técnico seguramente perdería la posibilidad de devolver la máquina, y yo quería tener abierta esa posibilidad. Total que, después de varias llamadas porque tenían que consultar a la Jefa de Sección, no me aclararon nada. No me parecía aceptable que una máquina, sin haberla estrenado, ya tuviera un bollo atrás y que tuviera que venir el SAT a ver qué ruido era ese.

Afortunadamente, no me pusieron pegas en la devolución. Como vinieron a traerla, se la llevaron. Sin tardanza y sin coste. Al día siguiente me pasé por la tienda y me devolvieron el dinero. Sin impedimentos y sin preguntas. En eso hay que felicitar a Alcampo.

Recomiendo a cualquiera que se encuentre en una situación similar que directamente devuelva la mercancía, por muy chollo que parezca. Si interviene el SAT lo más probable es que ya no podáis devolver el artículo. Así que sed inteligentes y devolved el artículo. Esto supone alguna molestia (llama, vete, vuelve...), pero más molestias supone comprar un artículo defectuoso que puede darte problemas toda su vida útil, amén de tener que jubilarlo antes de tiempo precisamente por esos problemas.

Otra recomendación que hago: una vez instalada, decid al instalador que la ponga en marcha, a ver si funciona correctamente. De este modo, si algo va mal, el propio instalador será testigo a vuestro favor. Si mi esposa hubiera hecho esto, nos habríamos ahorrado algunos problemillas, aunque repito que el comportamiento de Alcampo aceptando la devolución me pareció correcto. Pero puede que otros vendedores no sean tan comprensivos o sean más cicateros para aceptar la devolución. (Ojo antes de comprar: algunos no admiten devoluciones y otros no te devuelven el dinero, sino un vale para que lo canjees en su propia tienda. ¡Mal!).

Por cierto, la secadora era de la marca FAGOR, aunque no recuerdo el modelo. Además de por estar expuesta al público, parece que era un modelo descatalogado o 'a punto de', así que la pusieron tan barata.

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ACTUALIZACIÓN:

a los pocos días compramos otra secadora en otra tienda (un mayorista de electrodomésticos). Hemos tenido que traerla con el coche (afortunadamente tenemos uno con portón trasero y asientos abatibles que permitía que entrara) e instalarla yo mismo, para ahorrarnos algunos gastos que nos iban a cargar. La nueva secadora es también FAGOR, por aquello de 'consumir productos nacionales' a ver si salimos antes de la crisis. Debo decir que esta secadora funciona perfectamente y es muy silenciosa. Así que el problema que tuvimos con la anterior no era debido a la marca, sino que fue seguramente debido a una mala manipulación parte del vendedor o en algún punto de la cadena de distribución de la mercancía. Supongo que el palet que contenía la secadora se cayó al suelo desde alguna altura y esto hizo que se desprendiera algo internamente. Luego, al conectarla, alguna parte móvil interna golpeaba con ese 'algo' y de ahí el ruido. Esto son conjeturas mías, claro.

viernes, 29 de julio de 2011

Los ciudadanos españoles son quienes más pagan de la UE por usar una cuenta bancaria

Fuente: CONSUMER

La CE planea obligar por ley a las entidades financieras a informar de forma transparente a sus clientes sobre las comisiones

18 de julio de 2011

Los ciudadanos de la Unión Europea (UE) que más pagan por el uso normal de una cuenta bancaria son los españoles, con un total de 178 euros al año, frente a los 27 euros que pagan los consumidores búlgaros, según ha indicado la Comisión Europea (CE). Tras fracasar la autorregulación del sector, Bruselas sopesa ahora obligar por ley a las entidades financieras a informar de forma transparente a sus clientes sobre las comisiones que cobran.

"De media un consumidor español paga hoy 178 euros por la utilización normal de una cuenta bancaria. Un consumidor búlgaro paga 27 euros. Sabemos que hay diferencias ligadas al poder adquisitivo pero eso no lo explica todo, ni lo justifica todo", ha dicho el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier. "Existen problemas de terminología. Los mismos tipos de gastos no se designan de la misma manera dentro de un mismo país, finalmente los consumidores no saben lo que pagan ni por qué. No pueden comparar las diferentes ofertas en el mercado ni sacar las ventajas normales de una competencia sana", ha denunciado.

El Ejecutivo comunitario ya pidió a los bancos hace un año que desarrollaran en cooperación con las asociaciones de consumidores un código de conducta para dar información "estandarizada" y "comprensible" a los clientes sobre comisiones. Pero "la respuesta del sector bancario no está a la altura. Estoy decepcionado", ha indicado Barnier. El sector financiero tiene ahora dos meses más, hasta mediados de septiembre, para mejorar su oferta. "Si esta propuesta no está a la altura actuaremos por la vía legislativa para obligar al sector bancario a esta transparencia sobre las comisiones", ha amenazado el comisario de Servicios Financieros.

Bruselas ha pedido además este lunes a los Estados miembros que tomen las medidas necesarias para garantizar que los bancos ofrezcan a todos los ciudadanos una cuenta bancaria básica "a precios asequibles" con independencia de su país de residencia o su situación financiera. La CE volverá a evaluar la situación en un año y, si no ve progresos, legislará sobre la materia.

En la actualidad, 30 millones de consumidores de la UE mayores de 18 años no tienen cuenta en un banco. De ellos, se calcula que entre seis y siete millones se encuentran en tal situación porque la institución financiera a la que se han dirigido ha rechazado su solicitud.

domingo, 3 de julio de 2011

Todo un ejemplo de consumidor combativo

Un universitario, la pesadilla de las grandes compañías

Roberto Arnaz - miércoles 29 de junio de 2011, 10:17
Yahoo Noticias España - Finanzas - Temas: Economía

A Christopher Akinyemi no le gusta que le tomen el pelo. Como todos nosotros, odia tener la sensación de que una empresa se está aprovechando de él. Por eso, harto de productos que se rompen antes de tiempo, garantías ignoradas e interminables horas al teléfono con los poco efectivos servicios de atención al cliente, ha decidido tomarse la revancha.

En los últimos cuatro años, Akinyemi ha denunciado en los tribunales estadounidenses a una docena de multinacionales, entre ellas Hewlett Packard, Priceline, Dell, el banco JP Morgan Chase o la cadena de hoteles Hilton. Y, a pesar de los ejércitos de abogados de estos gigantes comerciales, este universitario de Indiana se ha salido con la suya en 10 de las 12 visitas al juez.

Si no te dan una solución, denuncia

A sus 22 años, se ha convertido en una verdadera pesadilla para las empresas que incumplen con sus clientes. "Mucha gente, cuando tiene un problema, trata de solucionarlo por teléfono con el servicio de atención al consumidor y así, simplemente, no se consigue llegar a ninguna parte", aseguró este valiente joven a la cadena de televisión MSNBC.

Su forma de hacer justicia es simple. Cuando tiene un problema con algún producto o servicio, se pone en contacto con el fabricante. Si no le dan una solución, no duda, acude a poner una denuncia ante el juzgado que se encarga de los asuntos de consumo. Las empresas, en previsión de un proceso judicial largo y costoso, suelen llegar a un acuerdo con el demandante.

Normalmente el proceso finaliza con un cheque por valor de entre 500 y 1.000 dólares en el buzón de Akinyemi. No es mucho, pero la intención del joven no ha sido nunca aprovecharse del sistema judicial para ganar dinero, sino "cambiar las cosas" y demostrar que los consumidores "no tienen que pagar un abogado de 225 dólares la hora para que su voz sea escuchada".

'Persona non grata'
La tenacidad de Akinyemi ha provocado que la mayoría de las empresas a las que ha denunciado le rechacen como cliente. Con apenas dos décadas de vida, ya está vetado por dos de las principales entidades financieras de Estados Unidos, JP Morgan Chase y Bank of America, a los que denunció por incumplir las condiciones de su contrato. Tampoco puede comprar ordenadores de las marcas Dell o Hewlett Packard, que tuvo que compensarle con más de 1.300 dólares después de negarse a reparar un ordenador en garantía.

Además de los bancos y los fabricantes de ordenadores, las compañías relacionadas con el turismo también han sufrido a este decidido joven. Hace solo unos meses, Priceline accedió a indemnizarle con 1.076 dólares por cancelar de manera unilateral, y sin previo aviso, una reserva de alquiler de vehículo a su nombre.

El dinero, ¿lo de menos?
Por si fuera poco, Akinyaki ha sido uno de los pocos estadounidenses que ha acudido a la justicia para denunciar a una compañía por enviar correo no deseado. Solicitó a la financiera Lending Tree 500 dólares por cada uno de los seis e-mails que le mandaron sin autorización. Finalmente alcanzaron un acuerdo por un importe total de 500 dólares. Pero, el dinero es lo de menos.

"Mi mensaje es que la gente no tiene que sentirse intimidada por estas grandes empresas. Vale la pena que se haga justicia", afirma Akinyaki, para quien hay aún una recompensa mayor que los dólares: "la satisfacción personal de saber que se hace justicia".
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COMENTARIO: Por desgracia, esta actitud está penalizada en España. Es decir, si vas a juicio y aunque ganes, "salen más caras las cintas que el manto", como dice el refrán español. Es decir, sales perdiendo siempre, a no ser que se diluciden grandes cantidades de dinero, lo cual no suele ser el caso de nosotros, pobres y simples consumidores.

Lo más a lo que podemos aspirar es a ir a la OMIC (Organización Municipal de Información al Consumidor) donde, si la empresa no está adherida a este sistema de arbitraje, no servirá de nada.

Por lo tanto, una vez agotadas las vías de Atención al Cliente, ¿qué nos queda?. Muy poco, salvo que estés inscrito en alguna asociación de consumidores que funcione bien. Ellos te pueden asesorar pero -salvo que el problema afecte a muchos de los socios- al final el toro te lo toreas tú. Es decir, vas tú a juicio contra la empresa y a tus expensas.

Por eso, yo tengo muy claro que mi única posibilidad, aunque no me resarce a mí, es hacer toda la publicidad negativa que pueda a esa empresa o servicio que se ha aprovechado o se ha reído de mí. Por eso, y por otros fines -principalmente educativos-, lo de mantener este blog.

Es interesante lo que opinan las personas respecto a esa noticia. Copio y pego a continuación algunos de los comentarios que me han parecido mejores:


Lo malo es que en España no existen tribunales especiales para casos de consumo. Se puede presentar una denuncia ante Consumo, solicitando un arbitraje,
pero si la empresa demandada no acepta, no hay nada que hacer, salvo meterse en
pleitos, que salen caros al final. Consumo puede multar al demandado, si el
demandante tiene razón, pero éso no soluciona nada, ni compensa económicamente
al consumidor perjudicado. (Un usuario de Yahoo).


Los comentarios son diversos, y hasta contrapuestos, eso es lo que ellos, "it",
esperan que hagamos. Hay muchas formas. Ellos no nos ven como personas por tanto
tampoco son personas.
Son "IT" :Eso. Nada más, y todo lo demás, qué dificil, como en el "Castillo" de Kafka.

En un mundo paralelo otro Kafka,
pero no este Kafka , jajaja, hizo una demanda contra "El castillo", y a los
varios años le mandaron un cheque por la mitad de lo que costaba la demanda
real, falta agregar que el hombre ya estaba muerto! (Un usuario de Yahoo).


El artículo en inglés tiene más información
(http://redtape.msnbc.msn.com/_news/2011/05/10/6612609-in-college-kid-v-big-companies-small-claims-court-key-to-big-satisfaction):
Puede hacer la denuncia online y si se resuelve la disputa entre la empresa
y el demandante, como parecer ocurrir en la mayoría de sus casos, ni tiene que
acudirse al juzgado. Me gustaría ver alguien intentar eso con la burocracia de
España.

(Conlan ORourke)

lunes, 27 de junio de 2011

Cómo alargar la vida de tu batería

He creído que este artículo enriquecería esta bitácora por estar relacionado con el anterior y con nuestros bolsillos. Pero no puedo garantizar que todo lo que contiene sea cierto.
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Néstor Parrondo - viernes 24 de junio de 2011

Yahoo Finanzas

Las baterías de nuestros adorados gadgets se han convertido en nuestro peor enemigo. Suelen ser el primer componente que falla y por el que, al final, tenemos que tirar nuestro aparato al contenedor de reciclaje.

Tras dos años de intenso uso, la batería de nuestro teléfono móvil, ordenador portátil o tableta, suele tener su capacidad bastante mermada. Pero si cuidamos bien este componente desde el principio, puede que su autonomía no se resienta, y podamos disfrutar de nuestros aparatos durante más tiempo.

Funcionamiento

La mayoría de los gadgets actuales utilizan baterías de ion de litio. Este tipo ha sustituido a las que utilizaban el níquel como su principal componente (las denominadas NiCd o NiMH). Las baterías Li-Ion están compuestas de un electrodo positivo (cátodo), hecho de litio, conectado al electrodo negativo (ánodo), hecho de carbono. La batería se carga al repeler los iones (átomos cargados eléctricamente) de litio desde el cátodo hacia el ánodo de carbón. Su liberación posterior genera la corriente necesaria para alimentar los dispositivos.

Ventajas de las baterías de ion de litio

La baterías de litio son más ligeras y más pequeñas que sus antecesoras de níquel. Además, tiene una mayor capacidad, y la energía almacenada no se resiente mucho si no utilizamos el aparato con frecuencia. Tampoco sufren el denominado "efecto memoria", que asola a las de níquel, y que consiste en que si la batería no se ha descargado completamente a la hora de cargarla, se forman cristales de níquel en ella y se pierde parte de su capacidad para siempre.

Pero las baterías de litio también tienen sus problemas. Por ejemplo, este elemento químico puede ser muy inestable a altas temperaturas, e incluso puede hacer que el aparato al que le está suministrando energía explote. Aunque las baterías de litio tienen un sistema interno que las protege de sobrecalentarse, una alta temperatura de ellas puede terminar afectando de forma negativa al funcionamiento del gadget. Otra desventaja es su vida útil, que normalmente no suele prolongarse más allá de los tres años.

¿Cómo alargar su vida?

Para que una batería de litio funcione lo mejor posible y dure más tiempo, es recomendable seguir algunos consejos. Siempre es recomendable que hagamos al menos un ciclo completo de batería al mes. Es decir, que dejemos que el aparato se descargue por completo, y lo carguemos al 100 %. Las baterías tienen un ciclo de vida limitado (es decir, un número máximo recomendado de ciclos de carga). Es de esperar que conforme pase el tiempo su rendimiento y capacidad vayan bajando poco a poco. Pero si realizamos al menos un ciclo completo al mes, estaremos manteniendo "en forma a nuestra batería".

Otro aspecto recomendable es el de poder cargar a menudo nuestro aparato, para que los componentes de la batería mantengan un buen nivel de movimiento. Si no vamos a utilizar un aparato en bastante tiempo, por ejemplo cuando nos vamos de vacaciones, es recomendable dejarlo con parte de la batería descargada (Apple recomienda que sea el 50 % ) y guardarlo en un lugar fresco.

Por último, señalar que el peor enemigo de nuestras baterías y aparatos es el calor. Mucho cuidado con dejar el móvil dentro del coche y al sol este verano, porque puede que no podamos volver a hacerlo funcionar.

¿Qué es la 'obsolescencia programada'?

Como sugiere el término, 'obsolescencia' nos remite a 'obsoleto', algo así como antiguo, fuera de uso. La 'obsolescencia programada' es una técnica que usan los diseñadores de productos para que estos tengan una vida más corta o mucho más corta de lo que el estado de la tecnología permitiría. Por ejemplo, se podrían construir lavadoras que durasen 20 años (es un suponer, quizás sean muchos más años), pero se diseñan para que fallen antes de los (digamos) 5 años. De esta forma, los consumidores no tienen más remedio que comprar una lavadora nueva en ese periodo. Y así, numerosas veces durante su vida.

Además de un diseño que falle pronto, se monta todo un sistema de 'asistencia técnica' que disuada al usuario de arreglar los productos: la mano de obra y las piezas de repuesto llevan a que casi cualquier reparación suponga un 50% o más del precio del artículo nuevo. Así, se le enfrenta al consumidor con una disyuntiva artificiosa: ¿será mejor reparar un 'artículo anticuado' o -por un 'poco más'- comprar uno nuevo? Y, al final, acabamos comprando otro nuevo.

Digo 'disyuntiva artificiosa' porque los propios fabricantes han tejido la tela de araña que hace cada vez estemos más atrapados en la red del consumismo, como explicaré a continuación.

Lo de 'artículo  anticuado' lo he puesto entre comillas porque es lo que nos hacen pensar los fabricantes y sus terminales mediáticos. Para ello, sacan constantemente nuevos modelos asegurando que tienen prestaciones de las que carecen los anteriores ('prestaciones' que nunca usaremos ni notaremos).

Si buscamos nuestra lavadora (o lo que sea) en internet, veremos que a los pocos meses de comprada es un producto descatalogado, ya no se fabrica. Con suerte, encontraremos un modelo que hace referencia al nuestro, pero distinto porque le habrán añadido unas letras que hagan pensar al comprador que es un modelo mejorado (p.ej. una "E" de "ecológico", etc.).

'Por un poco más...' es una expresión que todos hemos dicho u oído alguna vez referida a la reposición de un producto averiado. Ese 'poco más' es -a menudo- casi el 50% del valor del nuevo (sin olvidar que las reparaciones están sobrevaloradas en el precio). Y caemos en la tentación de comprar uno nuevo.

Respecto a las reparaciones, hay que reconocer que cualquier técnico tiene derecho a que su tiempo se remunere adecuadamente con respecto al nivel de vida de la sociedad donde vive. En otras palabras, que dedicarse a reparar, digamos, electrodomésticos no sea un trabajo para morirse de hambre. Entonces, ¿no son posibles las reparaciones sin que pese tanto el precio de la mano de obra?. Yo creo que sí, serían posibles. Pero, de nuevo, la solución está en el diseño. Los diseñadores (generalmente al servicio de los fabricantes o empleados suyos) podrían simplificar los montajes de los aparatos para que su reparación fuera rápida. Mucho tiempo del técnico reparador se va en aflojar y apretar tornillos, desmontar paneles y salvar las mil y una trampas que el fabricante ha puesto para poder acceder al interior del aparato.

Generalmente los diseñadores ponen todas esas trabas de acceso al interior de los aparatos para que los propios usuarios no se atrevan a repararse ellos las averías más sencillas y tengan que recurrir al SAT o desechar el producto y comprar uno nuevo. Pero obtienen, además, el beneficio añadido de que muchas reparaciones llevan tanto tiempo extra que, por el precio, disuaden al usuario de encargar la reparación.

Con estas estrategias capitalistas, nos han metido en el engranaje de "usar y tirar": ya no hay beneficio en reparar. Como mucho, nos lavan la conciencia de culpabilidad por el excesivo consumismo animándonos a que desechemos los aparatos en los llamados "Puntos Verdes" donde se llevaran a desmontar y reciclar. (Dicho lo cual, añado que soy un ferviente defensor de que los aparatos sin reparación se lleven a estos Puntos Verdes para evitar que acaben en el campo agrediendo al paisaje y al medioambiente con los productos contaminantes que contienen: plásticos, cobre, metales pesados, etc.).

Todo esto tiene importantes consecuencias para la vida diaria de millones de personas: una parte importante de sus ingresos debe dedicarse a comprar nuevos artículos que no harían falta si se hubieran diseñado y fabricado adecuadamente los anteriores. Esto, de alguna manera, empobrece a la mayoría de la población (aunque muchos no sean conscientes porque pueden afrontar ese gasto extra) y enriquece a la minoría dueña de las empresas fabricantes.

Además, el recambio de los productos con mayor frecuencia obliga a una mayor explotación de los recursos naturales en otras partes del mundo: minas, bosques, mares, energía, etc. con lo que esto supone además de destrucciones forestales secundarias (construcción de carreteras, poblados para los trabajadores de las minas, etc.). La mayor parte de los mejores recursos naturales se encuentran en países pobres o deprimidos lo que, en muchos casos, conduce también a guerras por el dominio de los recursos (África está plagada de ejemplos) con el desplazamiento, empobrecimiento y/o muerte de millones de afectados, generalmente civiles.

Así que, cada vez que estemos tentados de 'cambiar de móvil' o de cualquier otro artículo, reflexionemos un poco y decidamos si realmente necesitamos cambiarlo (por las nuevas funcionalidades, porque el nuestro no tiene reparación, etc.) o lo hacemos movidos por la moda, por presumir ante las amistades, porque 'nos sale casi gratis' ya que la operadora de telefonía nos lo regala (es falso, nada sale gratis ni casi gratis), etc. ya que esa aparentemente pequeña decisión puede afectar a la vida y muerte de personas concretas más allá del océano... No es broma ni para tomárselo a broma. En cada una de nuestras decisiones de compra debe haber una conciencia global y, muchas veces (yo creo que la mayoría), la decisión correcta es la de RECHAZAR la adquisición, incluso cuando parece un regalo ("El que regala bien vende si el que recibe entiende" es un refrán que decía mi madre).

Volviendo a la obsolescencia programada, entonces, ¿en qué consiste?. Puede ser tan sencillo como colocar una pieza de 1 mm de espesor cuando haría falta una de 2 mm. Otro ejemplo: cambiar piezas metálicas (que son más resistentes) por otras de plástico (menos resistentes y más baratas). Seguro que hay millones de ejemplos, pero estos nos dan una idea de cómo se puede hacer que un aparato dure bastante menos de lo que podría durar.

Quiero añadir aquí una noticia que he copiado de Yahoo Noticias - Cuaderno de Ciencias ya que contiene un ejemplo que puede abrirnos un poco más los ojos sobre la obsolescencia programada:
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La bombilla de Livermore cumple 110 años encendida

Por Javier Peláez

Cuaderno de Ciencias – jue, 23 jun 2011

La bombilla record

En la estación de bomberos de Livermore, cada 18 de junio celebran una fiesta muy especial: el cumpleaños de una bombilla. Y no es que los vecinos de esta localidad de California se hayan vuelto locos, lo cierto es que se trata de una bombilla bastante especial.

Se encendió por primera vez en el año 1901 y desde entonces sigue funcionando sin haberse apagado ni una sola vez. Algo más de 110 años que la han hecho entrar en el Record Guinness como la bombilla más resistente y duradera de la historia.

Además, este prodigio de la ingeniería del recién estrenado siglo XX ha soportado con éxito varias mudanzas, algunos cortes de suministro, varios terremotos (incluido el gran terremoto de San Francisco en 1906), y aun así ha continuado encendida como si nada...

En 1901, Dennis Bernal, un empresario pionero y su empresa eléctrica, Livermore Power and Light Co., instaló esta bombilla como luz nocturna en un antiguo garaje que servía tanto de comisaría de policía como de estación de bomberos. De su lugar original hasta el que hoy ocupa, han pasado ya 110 años, y la bombilla se ha trasladado varias veces de instalaciones hasta situarse definitivamente en la Estación Uno de bomberos de Livermore.

La célebre bombilla de Livermore se diferencia de una bombilla moderna en que su filamento es aproximadamente ocho veces más grueso que los actuales y además se trata de un semiconductor, probablemente hecho de carbono. Aun así, el hecho de que la bombilla siga funcionando sin problemas después de tantos años es un motivo de sorpresa para muchos, incluido un equipo de físicos de la propia Academia Naval de EE.UU. en Annapolis, Maryland, que está estudiando la bombilla para comprender su funcionamiento y mejorar las actuales.

La bombilla milagrosa tiene su propia página web en la que existe una cámara web fija que vigila que la bombilla esté encendida en todo momento. Ironías de la vida moderna, la cámara tiene una vida útil de unos tres o cuatro años, por lo que esta vieja bombilla verá apagarse varias cámaras mientras ella probablemente siga encendida durante algunos años más.