Hoy quiero hablar de un cargador de baterías que compré y aunque en internet se habla de él como de una joya, yo quiero dejar patente que me ha resultado muy malo. Se trata del BENTON BX-2. (Se puede ver, junto a sus hermanos, aquí).
Lo compré en Alcampo y lo tengo desde hace años (¿tal vez cinco?) pero apenas lo he usado. Siempre ha estado en un sitio limpio y aislado de polvo, humedad, grasas, etc.
De pronto un día empezó a hacer cosas raras. Definitivamente dejó de funcionar. Se encendía alguna luz, pero no respondía a las órdenes de la única tecla que tiene (esa tecla sirve para seleccionar el modo de carga que el usuario quiere aplicar a la batería).
Lo di por imposible y ni me planteé el llevarlo a reparar. La garantía estaba más que pasada, aunque el aparato apenas lo habré usado 30 veces. Y cualquier reparación fuera de garantía costaría más que el aparato nuevo.
Lo he tenido durmiendo el sueño de los justos muchos meses.
Recientemente decidí echar un vistazo al interior. Tarea casi imposible debido a los seis tornillos con una cabeza de un modelo extraño (como un triángulo). Por aquello de seguir adelante pese a los inconvenientes, compré un destornillador apropiado (7€) y por fin abrí la tapa inferior.
Después de quitar un par de tornillos internos más que sujetaban la placa a la carcasa plástica, tuve acceso a los componentes de una manera más cómoda.
Observé la circuitería y encontré dos diodos quemados. Tan quemados que no era posible reconocer sus referencias, aunque quedaba intacta alguna letra (R1... DC).
Entre esos dos diodos quemados había otro diodo intacto (HER106 DC).
A falta del esquema que me pudiera servir para reponer los diodos quemados, eché mano de un par de ellos que tenía por ahí y reemplacé los quemados. Los que puse eran de 2A frente a los quemados, que parecían de 1A.
Resultado: sigue sin funcionar. Es muy probable que haya otros componentes quemados internamente (incluso ICs). Puede que los diodos que puse no estuvieran en buenas condiciones (no lo comprobé).
Seguramente le eche otro vistazo cualquier día que tenga un rato, a ver si descubro alguna cosa más.
En cualquier caso, no recomiendo este cargador a cualquiera que esté pensando comprarlo.
No me corría prisa repararlo porque tengo otro cargador modelo TRONIC T4X, comprado en Lidl, que compré antes que el averiado, y que me va muy bien, aunque es más simple. De este tengo que hablar bien, de momento. Llevo usándolo muchos años y con bastantes cargas de baterías y, de momento, bien.
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martes, 13 de octubre de 2015
domingo, 13 de enero de 2013
De vez en cuando la vida nos da pequeñas alegrías, que nos ayudan a sobrellevar los numerosos sinsabores que nos visitan. Hoy voy a hablar de esto, de cómo he tenido una pequeña victoria en mis relaciones como comprador.
La campana extractora de humos de la cocina falló. Yo soy de los que casi siempre intento reparar las cosas antes de llamar al técnico o de comprar otras nuevas. Por eso me viene bien tener algunos conocimientos de elctricidad y electrónica. Después de desmontarla y hacer varias pruebas, llegué a la conclusión de que es el motor. La búsqueda de repuestos por internet y por teléfono resultó infructuosa, así que me resigné a comprar otra campana.
Por cierto, la campana que ha fallado es de la marca CATA y modelo TF-2003 60 BLANCA/A. Sólo ha durado dos años y medio, lo cual me parece muy poco para un artículo como este que no sufre tanto esfuerzo como otros motores (lavadoras, etc.). Si puedo, evitaré comprar esta marca en el futuro. Era una campana que nos puso el seguro cuando se quemó la anterior (un pequeño incendio doméstico). Por supuesto, era nueva cuando la instalaron.
Buscando una campana nueva, miré varios modelos por internet, buscando algo de bajo precio, ya que la economía doméstica no da para más.
Luego miré en Alcampo de mi ciudad. Vi una campana de aspecto tradicional, marca S&P y modelo HP-60 Blanco. Observé que tenía 2 motores, lo cual le daba una importante capacidad de succión.
Cuando llegué a casa busqué el modelo por internet para ver las características (los datos que mostraba la etiqueta del precio de la tienda eran escasos). Entonces me di cuenta de que el modelo que me habían pedido no era el de dos motores, ya que este modelo tenía el añadido 'Bi' en su denominación:
HP-60 Bi Blanco
Al día siguiente llamé a la tienda para aclarar este tema, ya que yo quería el dos motores (pero con el precio que habían puesto). No conseguí que me cogieran.
Un día más tarde acudí por la mañana y me dirigí a la zona de electrodomésticos. Estaba otra empleada (la compra yo la había hecho por la tarde y había hablado, por tanto, con la empleada de ese turno) y le expliqué la situación. Revisó los modelos en el ordenador y me dijo que la que yo quería costaba 80€, puesto que efectivamente el cartel con el precio estaba equivocado de máquina.
Yo sabía que, según la legislación española, si una empresa comete un error al poner el precio a un artículo, debe respetar este precio al cliente que lo desee comprar (hasta que puedan cambiar el precio). Ese era mi caso.
Así que le pregunté si me iban a respetar el precio. Me dijo que iba a consultarlo 'con su jefa' y se retiró. No sé dónde fue pero no tardó más que un minuto. Regresó y me dijo:
- ¿Así que quieres el modelo HP-60 Bi Blanco?
Yo quedé un poco sorprendido de que no me hablara del precio y la pregunta era retórica ya que sabía que ése era el modelo que yo había reclamado.
- Sí -le contesté. Y proseguí: - ¿Me vais a respetar el precio?
Entonces ella asintió (y yo respiré aliviado).
Tenían que anular el pedido anterior y volver a pedir el modelo correcto.
Conclusión: voy a tener una campana de 80€ por 54€. Y también: no hay que dejarse llevar por la pasión hacia un modelo del que nos hemos 'enamorado', sino mantener nuestra posición y conocer nuestros derechos para exigir que se nos respeten.
¿Qué habría hecho si no me hubieran respetado el precio menor? No lo sé. Seguramente, no habría comprado ese modelo ni en ese comercio. Y habría hecho publicidad negativa del comercio entre mis conocidos y en este blog.
También podría haberla comprado al precio que me pedían y luego demandarles en la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) para tratar de recuperar la diferencia en el precio.
Ahora, cruzaré los dedos para que funcione bien y dure mucho.
La campana extractora de humos de la cocina falló. Yo soy de los que casi siempre intento reparar las cosas antes de llamar al técnico o de comprar otras nuevas. Por eso me viene bien tener algunos conocimientos de elctricidad y electrónica. Después de desmontarla y hacer varias pruebas, llegué a la conclusión de que es el motor. La búsqueda de repuestos por internet y por teléfono resultó infructuosa, así que me resigné a comprar otra campana.
Por cierto, la campana que ha fallado es de la marca CATA y modelo TF-2003 60 BLANCA/A. Sólo ha durado dos años y medio, lo cual me parece muy poco para un artículo como este que no sufre tanto esfuerzo como otros motores (lavadoras, etc.). Si puedo, evitaré comprar esta marca en el futuro. Era una campana que nos puso el seguro cuando se quemó la anterior (un pequeño incendio doméstico). Por supuesto, era nueva cuando la instalaron.
Buscando una campana nueva, miré varios modelos por internet, buscando algo de bajo precio, ya que la economía doméstica no da para más.
Luego miré en Alcampo de mi ciudad. Vi una campana de aspecto tradicional, marca S&P y modelo HP-60 Blanco. Observé que tenía 2 motores, lo cual le daba una importante capacidad de succión.
Hay que decir que estas campanas son tremendamente sencillas y parecidas por dentro. La mayor parte de las diferencias en el precio se basan en el diseño, los materiales usados (las de acero inoxidable son más caras), si tienen uno o dos motores y si los filtros son permanentes (láminas de aluminio) o desechables (una especie de tela fibrosa). Pero la tecnología detrás de cada campana es bastante básica y similar. Algún fabricante intenta destacar ofreciendo también un nivel sonoro bajo, pero mi experiencia me dice que generalmente los bajos niveles sonoros están relacionados con una baja capacidad de extracción.La campana estaba expuesta y costaba 54€. Me pareció un precio muy asequible, así que me decidí a comprarla con la idea de que, si me duraba dos años como la averiada, ya se habría amortizado. Por tanto, la encargué.
Cuando llegué a casa busqué el modelo por internet para ver las características (los datos que mostraba la etiqueta del precio de la tienda eran escasos). Entonces me di cuenta de que el modelo que me habían pedido no era el de dos motores, ya que este modelo tenía el añadido 'Bi' en su denominación:
HP-60 Bi Blanco
Al día siguiente llamé a la tienda para aclarar este tema, ya que yo quería el dos motores (pero con el precio que habían puesto). No conseguí que me cogieran.
Un día más tarde acudí por la mañana y me dirigí a la zona de electrodomésticos. Estaba otra empleada (la compra yo la había hecho por la tarde y había hablado, por tanto, con la empleada de ese turno) y le expliqué la situación. Revisó los modelos en el ordenador y me dijo que la que yo quería costaba 80€, puesto que efectivamente el cartel con el precio estaba equivocado de máquina.
Yo sabía que, según la legislación española, si una empresa comete un error al poner el precio a un artículo, debe respetar este precio al cliente que lo desee comprar (hasta que puedan cambiar el precio). Ese era mi caso.
Así que le pregunté si me iban a respetar el precio. Me dijo que iba a consultarlo 'con su jefa' y se retiró. No sé dónde fue pero no tardó más que un minuto. Regresó y me dijo:
- ¿Así que quieres el modelo HP-60 Bi Blanco?
Yo quedé un poco sorprendido de que no me hablara del precio y la pregunta era retórica ya que sabía que ése era el modelo que yo había reclamado.
- Sí -le contesté. Y proseguí: - ¿Me vais a respetar el precio?
Entonces ella asintió (y yo respiré aliviado).
Tenían que anular el pedido anterior y volver a pedir el modelo correcto.
Conclusión: voy a tener una campana de 80€ por 54€. Y también: no hay que dejarse llevar por la pasión hacia un modelo del que nos hemos 'enamorado', sino mantener nuestra posición y conocer nuestros derechos para exigir que se nos respeten.
¿Qué habría hecho si no me hubieran respetado el precio menor? No lo sé. Seguramente, no habría comprado ese modelo ni en ese comercio. Y habría hecho publicidad negativa del comercio entre mis conocidos y en este blog.
También podría haberla comprado al precio que me pedían y luego demandarles en la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) para tratar de recuperar la diferencia en el precio.
Ahora, cruzaré los dedos para que funcione bien y dure mucho.
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jueves, 3 de enero de 2013
Análisis de cafetera FAGOR
Esto es una crítica que escribí en la página de Ciao hace casi tres años. Ahora ha aparecido en mi disco duro, haciendo limpieza, y antes de borrarlo he creído conveniente publicarlo, por si a alguien le puede ayudar. Se trata de un análisis de una cafetera FAGOR que finalmente devolví. Es un modelo que ya no está en el mercado, pero el texto puede servir para esquivar otros productos parecidos y para fijarse en algunos detalles a la hora de analizar un producto que se quiere comprar o que se ha comprado, porque en algunos sitios existe un plazo para devolverlos en caso de no estar conforme con la compra.
Es curioso la cantidad de críticas positivas que se escriben en Ciao (y otras páginas similares), cuando la dura realidad es que casi todos los electrodomésticos modernos tienen grandes fallos de diseño y/o de calidad. En una entrada posterior publicaré una noticia que explica porqué existen tantas críticas elogiosas hacia los productos. Yo entonces no lo sabía, pero hay una explicación.
Paso a copiar y pegar.
----------------------------------------------------------
¿Porqué todos los comentarios que leo en Ciao son -generalmente- muy elogiosos hacia los productos? Para eso ya están los fabricantes, que nos inundan con publicidad. Yo creo que aquí toca el turno de ser crítico y buscar los fallos de cada producto. Si leéis mis críticas veréis que parezco el Pepito Grillo de aquí.
Esta cafetera la he encontrado de oferta en Alcampo por 28,90 euros (aunque el precio oficial eran 49,90 ahora, mayo de 2010) y, después de analizarla, he decidido devolverla.
Venía sin documentación de las instrucciones ni de la garantía, aunque imagino que esto es un fallo de Alcampo. Alguien ha devuelto el producto sin esa documentación y no se han dado cuenta, por ejemplo. ¿Por eso el precio tan bajo? Puede ser. Pero aún así, si me hubiera convencido la máquina, me la habría quedado, ya que el manual lo he encontrado en internet y para la garantía seguramente sería suficiente el tiquet de compra.
Pero vayamos a la máquina.
En primer lugar, no se indica por ninguna parte qué pasaría si se deja la cafetera calentando una vez agotado el agua del depósito. ¿Tiene algún termocontacto de protección? ¿Te quedas, por el contrario, sin cafetera porque se quema la resistencia? Ojo, es un dato muy importante porque es muy fácil irse a hacer alguna cosa "mientras se hace el café" y olvidarnos de él hasta después de un rato. (Y a mí ya me ha pasado con una DeLonghi, a la que dejé funcionando y, cuando se agotó el agua del depósito, se quemó la bomba. Así que hablo por experiencia).
En segundo lugar, la presión la coge por calentamiento del agua, es decir, no tiene una bomba que genere suficiente presión como para llamar a la máquina "express" (aunque FAgor y otros fabricantes lo hacen). Simplemente, el agua evaporada en el depósito, en su intento de expandirse, se encuentra con el café molido y arrastra las sustancias que éste contiene. La presión máxima teórica que cogería son 5 bares (unos 5 kg/cm2) pero esto en condiciones ideales. En la realidad, la presión se va liberando a través del café y no sube mucho. (Importante: para coger una mayor presión, es conveniente que el café esté molido muy fino -casi polvo-. También es básico apretarlo en el filtro, para que el vapor no se escape entre las partículas. Sin embargo, en las instrucciones se dice que no se apriete el café. Así que podemos imaginar que la presión alcanzable es bastante exigua). Cuanto mayor es la presión, más concentrado, sabroso y cremoso es el café que se consigue. Ahí está el secreto de las express. De hecho la palabra "express" significa "de la prensa", es decir, "hecho con presión", y no, como alguno pensará, "rápido".
En tercer lugar, no tiene una herramienta para retacar el café dentro del filtro. Esto es consecuencia de lo anterior: el fabricante desaconseja que se apriete el café en el filtro. Esto es otro síntoma en contra de que a estas cafeteras pueda considerárselas "express".
En cuarto lugar, la presión residual que queda en el depósito hay que liberarla luego girando el mando hacia el vaporizador. Otro engorrillo más del que hay que estar pendiente.
En cuanto al tubito "para hacer capuchinos" la verdad es que nunca lo usé en mi máquina anterior. En esta lo he probado calentando sólo agua y parece que va bien. No tengo nada que comentar negativo, aunque puede que lo haya. Simplemente, no soy aficionado a esa práctica de meter vapor a los líquidos.
Una posible ventaja de esta cafetera es que es española, lo que -en teoría- facilitaría encontrar repuestos. Pero las instrucciones que me he bajado de internet llevan fecha del 2004, así que lleva unos 6 en el mercado. A la velocidad a la que cambian los modelos, ¿no estará ya descatalogada?. Tal vez no sea tan fácil encontrar piezas de repuesto.
En resumen, después de lo visto, yo no recomiendo la compra de esta cafetera ni de otras similares, aunque se las denomine "express". Es un quiero-y-no-puedo que se queda a medio camino entre las de goteo y las express verdaderas. Voy a devolverla y esperar a que pongan de oferta una express de verdad (trabajan a 15 bares de presión) por unos 40 euros. Entonces tal vez me tire a la piscina, aunque también aplicaré la experiencia anterior para buscarle los contras (los "pros" suelen están explicados en la caja del producto). No todo es el precio.
Es curioso la cantidad de críticas positivas que se escriben en Ciao (y otras páginas similares), cuando la dura realidad es que casi todos los electrodomésticos modernos tienen grandes fallos de diseño y/o de calidad. En una entrada posterior publicaré una noticia que explica porqué existen tantas críticas elogiosas hacia los productos. Yo entonces no lo sabía, pero hay una explicación.
Paso a copiar y pegar.
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¿Porqué todos los comentarios que leo en Ciao son -generalmente- muy elogiosos hacia los productos? Para eso ya están los fabricantes, que nos inundan con publicidad. Yo creo que aquí toca el turno de ser crítico y buscar los fallos de cada producto. Si leéis mis críticas veréis que parezco el Pepito Grillo de aquí.
Esta cafetera la he encontrado de oferta en Alcampo por 28,90 euros (aunque el precio oficial eran 49,90 ahora, mayo de 2010) y, después de analizarla, he decidido devolverla.
Venía sin documentación de las instrucciones ni de la garantía, aunque imagino que esto es un fallo de Alcampo. Alguien ha devuelto el producto sin esa documentación y no se han dado cuenta, por ejemplo. ¿Por eso el precio tan bajo? Puede ser. Pero aún así, si me hubiera convencido la máquina, me la habría quedado, ya que el manual lo he encontrado en internet y para la garantía seguramente sería suficiente el tiquet de compra.
Pero vayamos a la máquina.
En primer lugar, no se indica por ninguna parte qué pasaría si se deja la cafetera calentando una vez agotado el agua del depósito. ¿Tiene algún termocontacto de protección? ¿Te quedas, por el contrario, sin cafetera porque se quema la resistencia? Ojo, es un dato muy importante porque es muy fácil irse a hacer alguna cosa "mientras se hace el café" y olvidarnos de él hasta después de un rato. (Y a mí ya me ha pasado con una DeLonghi, a la que dejé funcionando y, cuando se agotó el agua del depósito, se quemó la bomba. Así que hablo por experiencia).
En segundo lugar, la presión la coge por calentamiento del agua, es decir, no tiene una bomba que genere suficiente presión como para llamar a la máquina "express" (aunque FAgor y otros fabricantes lo hacen). Simplemente, el agua evaporada en el depósito, en su intento de expandirse, se encuentra con el café molido y arrastra las sustancias que éste contiene. La presión máxima teórica que cogería son 5 bares (unos 5 kg/cm2) pero esto en condiciones ideales. En la realidad, la presión se va liberando a través del café y no sube mucho. (Importante: para coger una mayor presión, es conveniente que el café esté molido muy fino -casi polvo-. También es básico apretarlo en el filtro, para que el vapor no se escape entre las partículas. Sin embargo, en las instrucciones se dice que no se apriete el café. Así que podemos imaginar que la presión alcanzable es bastante exigua). Cuanto mayor es la presión, más concentrado, sabroso y cremoso es el café que se consigue. Ahí está el secreto de las express. De hecho la palabra "express" significa "de la prensa", es decir, "hecho con presión", y no, como alguno pensará, "rápido".
En tercer lugar, no tiene una herramienta para retacar el café dentro del filtro. Esto es consecuencia de lo anterior: el fabricante desaconseja que se apriete el café en el filtro. Esto es otro síntoma en contra de que a estas cafeteras pueda considerárselas "express".
En cuarto lugar, la presión residual que queda en el depósito hay que liberarla luego girando el mando hacia el vaporizador. Otro engorrillo más del que hay que estar pendiente.
En cuanto al tubito "para hacer capuchinos" la verdad es que nunca lo usé en mi máquina anterior. En esta lo he probado calentando sólo agua y parece que va bien. No tengo nada que comentar negativo, aunque puede que lo haya. Simplemente, no soy aficionado a esa práctica de meter vapor a los líquidos.
Una posible ventaja de esta cafetera es que es española, lo que -en teoría- facilitaría encontrar repuestos. Pero las instrucciones que me he bajado de internet llevan fecha del 2004, así que lleva unos 6 en el mercado. A la velocidad a la que cambian los modelos, ¿no estará ya descatalogada?. Tal vez no sea tan fácil encontrar piezas de repuesto.
En resumen, después de lo visto, yo no recomiendo la compra de esta cafetera ni de otras similares, aunque se las denomine "express". Es un quiero-y-no-puedo que se queda a medio camino entre las de goteo y las express verdaderas. Voy a devolverla y esperar a que pongan de oferta una express de verdad (trabajan a 15 bares de presión) por unos 40 euros. Entonces tal vez me tire a la piscina, aunque también aplicaré la experiencia anterior para buscarle los contras (los "pros" suelen están explicados en la caja del producto). No todo es el precio.
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miércoles, 17 de octubre de 2012
Una secadora de condensación nueva y con problemas
Ya hacía un tiempo que no escribía nada en este blog. Desde que tengo feisbuc no hago más que perder tiempo con él.
En fin, lo que venía a comentar es mi última historia de consumidor. En realidad, seguro que ha habido muchas pequeñas historias en los últimos tiempos, pero tan pequeñas que no he considerado necesario exponerlas.
Pero vayamos al grano.
Hace unos meses, al principio del verano, tuvimos que jubilar a nuestra vieja secadora. Las constantes averías la hacían ineficiente. Afortunadamente, todas esas averías las reparé yo mismo (era muy vieja -de segunda mano-, no había repuestos, soy un poco manitas y a la fuerza ahorcan) ya que, de otro modo, la secadora habría sido ruinosa.
Como estaba el verano por delante y no andábamos muy boyantes de capital, decidimos esperar un poco, porque en verano se secan las ropas muy bien en el tendedero.
Habiendo llegado septiembre, eché un vistazo a las secadoras en Alcampo. Me sentí muy afortunado al encontrar una como la que queríamos (no teníamos una idea clara, sólo que fuera 'de condensación') por 233 euros. ¡Todo un chollo! La razón del precio era que había estado expuesta al público, así que podía tener algún rayoncito, pero a la vista parecía intacta.
Cuando ya la tuvimos instalada, ajustada al altura de las ruedas (el suelo tiene una ligera inclinación) y una vez leídas las instrucciones para ver si había alguna parte crítica que debiéramos tener en cuenta antes de arrancarla por primera vez (no había nada especial), colocamos algo de ropa húmeda en el bombo y con cierta emoción mi esposa y yo la pusimos en marcha. El ruido que comenzó a producir la máquina era atronador. Bueno, no era atronador pero desde luego era lo suficientemente intenso como para darnos cuenta de que no era el propio de una secadora y que algo iba mal. Así que la paramos al instante y echamos otro vistazo a las instrucciones. Todo indicaba que habíamos actuado bien, la máquina era muy simple. No recuerdo si cambiamos algún parámetro (usar el ciclo de ropa delicada en vez de el de algodón, o algo así) y volvimos a ponerla en marcha. Otra vez el mismo ruido preocupante. Así que la paramos de nuevo al instante (no estuvo ni diez segundos en marcha entre los dos intentos). Por si había algún dispositivo bloqueador por detrás (las lavadoras suelen llevarlo) del que no nos hubiéramos percatado (la máquina estaba encastrada y el instalador no mencionó nada) echamos un vistazo a la parte de atrás de la máquina, aunque esto supuso tener que sacarla. Lo que vimos no nos gustó nada: el panel trasero de la máquina estaba abollado "hacia afuera". No sabíamos si la máquina había venido así, ya que mi esposa no se preocupó (yo no estaba cuando la instalaron), pensando que el instalador habría avisado en caso de observar cualquier anomalía. O bien era consecuencia de nuestros intentos de ponerla en marcha, siendo posible que el bombo hubiera golpeado contra algo interno (¿el qué?) en su giro y, además del ruido, habría abollado la chapa trasera. También podría ser un defecto de fábrica. De modo que decidimos llamar a Alcampo al día siguiente.
La respuesta que nos dieron fue que llamáramos al servicio técnico. Les planteé que si llamaba al servicio técnico seguramente perdería la posibilidad de devolver la máquina, y yo quería tener abierta esa posibilidad. Total que, después de varias llamadas porque tenían que consultar a la Jefa de Sección, no me aclararon nada. No me parecía aceptable que una máquina, sin haberla estrenado, ya tuviera un bollo atrás y que tuviera que venir el SAT a ver qué ruido era ese.
Afortunadamente, no me pusieron pegas en la devolución. Como vinieron a traerla, se la llevaron. Sin tardanza y sin coste. Al día siguiente me pasé por la tienda y me devolvieron el dinero. Sin impedimentos y sin preguntas. En eso hay que felicitar a Alcampo.
Recomiendo a cualquiera que se encuentre en una situación similar que directamente devuelva la mercancía, por muy chollo que parezca. Si interviene el SAT lo más probable es que ya no podáis devolver el artículo. Así que sed inteligentes y devolved el artículo. Esto supone alguna molestia (llama, vete, vuelve...), pero más molestias supone comprar un artículo defectuoso que puede darte problemas toda su vida útil, amén de tener que jubilarlo antes de tiempo precisamente por esos problemas.
Otra recomendación que hago: una vez instalada, decid al instalador que la ponga en marcha, a ver si funciona correctamente. De este modo, si algo va mal, el propio instalador será testigo a vuestro favor. Si mi esposa hubiera hecho esto, nos habríamos ahorrado algunos problemillas, aunque repito que el comportamiento de Alcampo aceptando la devolución me pareció correcto. Pero puede que otros vendedores no sean tan comprensivos o sean más cicateros para aceptar la devolución. (Ojo antes de comprar: algunos no admiten devoluciones y otros no te devuelven el dinero, sino un vale para que lo canjees en su propia tienda. ¡Mal!).
Por cierto, la secadora era de la marca FAGOR, aunque no recuerdo el modelo. Además de por estar expuesta al público, parece que era un modelo descatalogado o 'a punto de', así que la pusieron tan barata.
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ACTUALIZACIÓN:
a los pocos días compramos otra secadora en otra tienda (un mayorista de electrodomésticos). Hemos tenido que traerla con el coche (afortunadamente tenemos uno con portón trasero y asientos abatibles que permitía que entrara) e instalarla yo mismo, para ahorrarnos algunos gastos que nos iban a cargar. La nueva secadora es también FAGOR, por aquello de 'consumir productos nacionales' a ver si salimos antes de la crisis. Debo decir que esta secadora funciona perfectamente y es muy silenciosa. Así que el problema que tuvimos con la anterior no era debido a la marca, sino que fue seguramente debido a una mala manipulación parte del vendedor o en algún punto de la cadena de distribución de la mercancía. Supongo que el palet que contenía la secadora se cayó al suelo desde alguna altura y esto hizo que se desprendiera algo internamente. Luego, al conectarla, alguna parte móvil interna golpeaba con ese 'algo' y de ahí el ruido. Esto son conjeturas mías, claro.
En fin, lo que venía a comentar es mi última historia de consumidor. En realidad, seguro que ha habido muchas pequeñas historias en los últimos tiempos, pero tan pequeñas que no he considerado necesario exponerlas.
Pero vayamos al grano.
Hace unos meses, al principio del verano, tuvimos que jubilar a nuestra vieja secadora. Las constantes averías la hacían ineficiente. Afortunadamente, todas esas averías las reparé yo mismo (era muy vieja -de segunda mano-, no había repuestos, soy un poco manitas y a la fuerza ahorcan) ya que, de otro modo, la secadora habría sido ruinosa.
Como estaba el verano por delante y no andábamos muy boyantes de capital, decidimos esperar un poco, porque en verano se secan las ropas muy bien en el tendedero.
Habiendo llegado septiembre, eché un vistazo a las secadoras en Alcampo. Me sentí muy afortunado al encontrar una como la que queríamos (no teníamos una idea clara, sólo que fuera 'de condensación') por 233 euros. ¡Todo un chollo! La razón del precio era que había estado expuesta al público, así que podía tener algún rayoncito, pero a la vista parecía intacta.
Las secadoras son principalmente de dos tipos: de evacuación y de condensación. Las de evacuación eliminan el aire caliente y cargado de humedad a algún punto del exterior de la máquina, normalmente a la calle por una abertura hecha en la pared del edificio. De otro modo, la casa se llenaría de humedad en el ambiente y esto podría dar lugar a otro tipo de problemas: moho en las esquinas frías, alergias, etc.El precio incluía el transporte hasta casa y la instalación.
Las de condensación gastan algo más de energía porque recirculan el aire caliente húmedo y eliminan la humedad haciéndola condensar, antes de sacar el aire al exterior. Se prefiere este tipo de máquinas, por ejemplo, donde no es posible hacer una abertura en la pared. La contrapartida es que cada cierto tiempo hay que vaciar el cajetín donde se recoge el agua.
Pero nosotros vemos otra ventaja en las de condensación: el aire caliente que expide la máquina sirve para calentar, en cierta medida, la casa. Nuestra ciudad es muy fría en los meses que no son verano, así que cualquier aporte energético se agradece. Tirar el aire caliente a la calle (como hacen las secadoras de evacuación) nos parece un despilfarro inaceptable.
Cuando ya la tuvimos instalada, ajustada al altura de las ruedas (el suelo tiene una ligera inclinación) y una vez leídas las instrucciones para ver si había alguna parte crítica que debiéramos tener en cuenta antes de arrancarla por primera vez (no había nada especial), colocamos algo de ropa húmeda en el bombo y con cierta emoción mi esposa y yo la pusimos en marcha. El ruido que comenzó a producir la máquina era atronador. Bueno, no era atronador pero desde luego era lo suficientemente intenso como para darnos cuenta de que no era el propio de una secadora y que algo iba mal. Así que la paramos al instante y echamos otro vistazo a las instrucciones. Todo indicaba que habíamos actuado bien, la máquina era muy simple. No recuerdo si cambiamos algún parámetro (usar el ciclo de ropa delicada en vez de el de algodón, o algo así) y volvimos a ponerla en marcha. Otra vez el mismo ruido preocupante. Así que la paramos de nuevo al instante (no estuvo ni diez segundos en marcha entre los dos intentos). Por si había algún dispositivo bloqueador por detrás (las lavadoras suelen llevarlo) del que no nos hubiéramos percatado (la máquina estaba encastrada y el instalador no mencionó nada) echamos un vistazo a la parte de atrás de la máquina, aunque esto supuso tener que sacarla. Lo que vimos no nos gustó nada: el panel trasero de la máquina estaba abollado "hacia afuera". No sabíamos si la máquina había venido así, ya que mi esposa no se preocupó (yo no estaba cuando la instalaron), pensando que el instalador habría avisado en caso de observar cualquier anomalía. O bien era consecuencia de nuestros intentos de ponerla en marcha, siendo posible que el bombo hubiera golpeado contra algo interno (¿el qué?) en su giro y, además del ruido, habría abollado la chapa trasera. También podría ser un defecto de fábrica. De modo que decidimos llamar a Alcampo al día siguiente.
La respuesta que nos dieron fue que llamáramos al servicio técnico. Les planteé que si llamaba al servicio técnico seguramente perdería la posibilidad de devolver la máquina, y yo quería tener abierta esa posibilidad. Total que, después de varias llamadas porque tenían que consultar a la Jefa de Sección, no me aclararon nada. No me parecía aceptable que una máquina, sin haberla estrenado, ya tuviera un bollo atrás y que tuviera que venir el SAT a ver qué ruido era ese.
Afortunadamente, no me pusieron pegas en la devolución. Como vinieron a traerla, se la llevaron. Sin tardanza y sin coste. Al día siguiente me pasé por la tienda y me devolvieron el dinero. Sin impedimentos y sin preguntas. En eso hay que felicitar a Alcampo.
Recomiendo a cualquiera que se encuentre en una situación similar que directamente devuelva la mercancía, por muy chollo que parezca. Si interviene el SAT lo más probable es que ya no podáis devolver el artículo. Así que sed inteligentes y devolved el artículo. Esto supone alguna molestia (llama, vete, vuelve...), pero más molestias supone comprar un artículo defectuoso que puede darte problemas toda su vida útil, amén de tener que jubilarlo antes de tiempo precisamente por esos problemas.
Otra recomendación que hago: una vez instalada, decid al instalador que la ponga en marcha, a ver si funciona correctamente. De este modo, si algo va mal, el propio instalador será testigo a vuestro favor. Si mi esposa hubiera hecho esto, nos habríamos ahorrado algunos problemillas, aunque repito que el comportamiento de Alcampo aceptando la devolución me pareció correcto. Pero puede que otros vendedores no sean tan comprensivos o sean más cicateros para aceptar la devolución. (Ojo antes de comprar: algunos no admiten devoluciones y otros no te devuelven el dinero, sino un vale para que lo canjees en su propia tienda. ¡Mal!).
Por cierto, la secadora era de la marca FAGOR, aunque no recuerdo el modelo. Además de por estar expuesta al público, parece que era un modelo descatalogado o 'a punto de', así que la pusieron tan barata.
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ACTUALIZACIÓN:
a los pocos días compramos otra secadora en otra tienda (un mayorista de electrodomésticos). Hemos tenido que traerla con el coche (afortunadamente tenemos uno con portón trasero y asientos abatibles que permitía que entrara) e instalarla yo mismo, para ahorrarnos algunos gastos que nos iban a cargar. La nueva secadora es también FAGOR, por aquello de 'consumir productos nacionales' a ver si salimos antes de la crisis. Debo decir que esta secadora funciona perfectamente y es muy silenciosa. Así que el problema que tuvimos con la anterior no era debido a la marca, sino que fue seguramente debido a una mala manipulación parte del vendedor o en algún punto de la cadena de distribución de la mercancía. Supongo que el palet que contenía la secadora se cayó al suelo desde alguna altura y esto hizo que se desprendiera algo internamente. Luego, al conectarla, alguna parte móvil interna golpeaba con ese 'algo' y de ahí el ruido. Esto son conjeturas mías, claro.
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