lunes, 27 de junio de 2011

¿Qué es la 'obsolescencia programada'?

Como sugiere el término, 'obsolescencia' nos remite a 'obsoleto', algo así como antiguo, fuera de uso. La 'obsolescencia programada' es una técnica que usan los diseñadores de productos para que estos tengan una vida más corta o mucho más corta de lo que el estado de la tecnología permitiría. Por ejemplo, se podrían construir lavadoras que durasen 20 años (es un suponer, quizás sean muchos más años), pero se diseñan para que fallen antes de los (digamos) 5 años. De esta forma, los consumidores no tienen más remedio que comprar una lavadora nueva en ese periodo. Y así, numerosas veces durante su vida.

Además de un diseño que falle pronto, se monta todo un sistema de 'asistencia técnica' que disuada al usuario de arreglar los productos: la mano de obra y las piezas de repuesto llevan a que casi cualquier reparación suponga un 50% o más del precio del artículo nuevo. Así, se le enfrenta al consumidor con una disyuntiva artificiosa: ¿será mejor reparar un 'artículo anticuado' o -por un 'poco más'- comprar uno nuevo? Y, al final, acabamos comprando otro nuevo.

Digo 'disyuntiva artificiosa' porque los propios fabricantes han tejido la tela de araña que hace cada vez estemos más atrapados en la red del consumismo, como explicaré a continuación.

Lo de 'artículo  anticuado' lo he puesto entre comillas porque es lo que nos hacen pensar los fabricantes y sus terminales mediáticos. Para ello, sacan constantemente nuevos modelos asegurando que tienen prestaciones de las que carecen los anteriores ('prestaciones' que nunca usaremos ni notaremos).

Si buscamos nuestra lavadora (o lo que sea) en internet, veremos que a los pocos meses de comprada es un producto descatalogado, ya no se fabrica. Con suerte, encontraremos un modelo que hace referencia al nuestro, pero distinto porque le habrán añadido unas letras que hagan pensar al comprador que es un modelo mejorado (p.ej. una "E" de "ecológico", etc.).

'Por un poco más...' es una expresión que todos hemos dicho u oído alguna vez referida a la reposición de un producto averiado. Ese 'poco más' es -a menudo- casi el 50% del valor del nuevo (sin olvidar que las reparaciones están sobrevaloradas en el precio). Y caemos en la tentación de comprar uno nuevo.

Respecto a las reparaciones, hay que reconocer que cualquier técnico tiene derecho a que su tiempo se remunere adecuadamente con respecto al nivel de vida de la sociedad donde vive. En otras palabras, que dedicarse a reparar, digamos, electrodomésticos no sea un trabajo para morirse de hambre. Entonces, ¿no son posibles las reparaciones sin que pese tanto el precio de la mano de obra?. Yo creo que sí, serían posibles. Pero, de nuevo, la solución está en el diseño. Los diseñadores (generalmente al servicio de los fabricantes o empleados suyos) podrían simplificar los montajes de los aparatos para que su reparación fuera rápida. Mucho tiempo del técnico reparador se va en aflojar y apretar tornillos, desmontar paneles y salvar las mil y una trampas que el fabricante ha puesto para poder acceder al interior del aparato.

Generalmente los diseñadores ponen todas esas trabas de acceso al interior de los aparatos para que los propios usuarios no se atrevan a repararse ellos las averías más sencillas y tengan que recurrir al SAT o desechar el producto y comprar uno nuevo. Pero obtienen, además, el beneficio añadido de que muchas reparaciones llevan tanto tiempo extra que, por el precio, disuaden al usuario de encargar la reparación.

Con estas estrategias capitalistas, nos han metido en el engranaje de "usar y tirar": ya no hay beneficio en reparar. Como mucho, nos lavan la conciencia de culpabilidad por el excesivo consumismo animándonos a que desechemos los aparatos en los llamados "Puntos Verdes" donde se llevaran a desmontar y reciclar. (Dicho lo cual, añado que soy un ferviente defensor de que los aparatos sin reparación se lleven a estos Puntos Verdes para evitar que acaben en el campo agrediendo al paisaje y al medioambiente con los productos contaminantes que contienen: plásticos, cobre, metales pesados, etc.).

Todo esto tiene importantes consecuencias para la vida diaria de millones de personas: una parte importante de sus ingresos debe dedicarse a comprar nuevos artículos que no harían falta si se hubieran diseñado y fabricado adecuadamente los anteriores. Esto, de alguna manera, empobrece a la mayoría de la población (aunque muchos no sean conscientes porque pueden afrontar ese gasto extra) y enriquece a la minoría dueña de las empresas fabricantes.

Además, el recambio de los productos con mayor frecuencia obliga a una mayor explotación de los recursos naturales en otras partes del mundo: minas, bosques, mares, energía, etc. con lo que esto supone además de destrucciones forestales secundarias (construcción de carreteras, poblados para los trabajadores de las minas, etc.). La mayor parte de los mejores recursos naturales se encuentran en países pobres o deprimidos lo que, en muchos casos, conduce también a guerras por el dominio de los recursos (África está plagada de ejemplos) con el desplazamiento, empobrecimiento y/o muerte de millones de afectados, generalmente civiles.

Así que, cada vez que estemos tentados de 'cambiar de móvil' o de cualquier otro artículo, reflexionemos un poco y decidamos si realmente necesitamos cambiarlo (por las nuevas funcionalidades, porque el nuestro no tiene reparación, etc.) o lo hacemos movidos por la moda, por presumir ante las amistades, porque 'nos sale casi gratis' ya que la operadora de telefonía nos lo regala (es falso, nada sale gratis ni casi gratis), etc. ya que esa aparentemente pequeña decisión puede afectar a la vida y muerte de personas concretas más allá del océano... No es broma ni para tomárselo a broma. En cada una de nuestras decisiones de compra debe haber una conciencia global y, muchas veces (yo creo que la mayoría), la decisión correcta es la de RECHAZAR la adquisición, incluso cuando parece un regalo ("El que regala bien vende si el que recibe entiende" es un refrán que decía mi madre).

Volviendo a la obsolescencia programada, entonces, ¿en qué consiste?. Puede ser tan sencillo como colocar una pieza de 1 mm de espesor cuando haría falta una de 2 mm. Otro ejemplo: cambiar piezas metálicas (que son más resistentes) por otras de plástico (menos resistentes y más baratas). Seguro que hay millones de ejemplos, pero estos nos dan una idea de cómo se puede hacer que un aparato dure bastante menos de lo que podría durar.

Quiero añadir aquí una noticia que he copiado de Yahoo Noticias - Cuaderno de Ciencias ya que contiene un ejemplo que puede abrirnos un poco más los ojos sobre la obsolescencia programada:
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La bombilla de Livermore cumple 110 años encendida

Por Javier Peláez

Cuaderno de Ciencias – jue, 23 jun 2011

La bombilla record

En la estación de bomberos de Livermore, cada 18 de junio celebran una fiesta muy especial: el cumpleaños de una bombilla. Y no es que los vecinos de esta localidad de California se hayan vuelto locos, lo cierto es que se trata de una bombilla bastante especial.

Se encendió por primera vez en el año 1901 y desde entonces sigue funcionando sin haberse apagado ni una sola vez. Algo más de 110 años que la han hecho entrar en el Record Guinness como la bombilla más resistente y duradera de la historia.

Además, este prodigio de la ingeniería del recién estrenado siglo XX ha soportado con éxito varias mudanzas, algunos cortes de suministro, varios terremotos (incluido el gran terremoto de San Francisco en 1906), y aun así ha continuado encendida como si nada...

En 1901, Dennis Bernal, un empresario pionero y su empresa eléctrica, Livermore Power and Light Co., instaló esta bombilla como luz nocturna en un antiguo garaje que servía tanto de comisaría de policía como de estación de bomberos. De su lugar original hasta el que hoy ocupa, han pasado ya 110 años, y la bombilla se ha trasladado varias veces de instalaciones hasta situarse definitivamente en la Estación Uno de bomberos de Livermore.

La célebre bombilla de Livermore se diferencia de una bombilla moderna en que su filamento es aproximadamente ocho veces más grueso que los actuales y además se trata de un semiconductor, probablemente hecho de carbono. Aun así, el hecho de que la bombilla siga funcionando sin problemas después de tantos años es un motivo de sorpresa para muchos, incluido un equipo de físicos de la propia Academia Naval de EE.UU. en Annapolis, Maryland, que está estudiando la bombilla para comprender su funcionamiento y mejorar las actuales.

La bombilla milagrosa tiene su propia página web en la que existe una cámara web fija que vigila que la bombilla esté encendida en todo momento. Ironías de la vida moderna, la cámara tiene una vida útil de unos tres o cuatro años, por lo que esta vieja bombilla verá apagarse varias cámaras mientras ella probablemente siga encendida durante algunos años más.

martes, 10 de mayo de 2011

¿Están caducadas las fechas de caducidad?

Cristina G. Lucio | Madrid
EL MUNDO - 09/05/2011

Tiene hambre y la despensa esta prácticamente vacía. Tan sólo queda un paquete de galletas en un estante, pero trae malas noticias impresas en su envoltorio: la fecha de consumo preferente expiró tres días atrás. ¿Qué hace? ¿Se las come? ¿Las tira por temor a una intoxicación?

Las autoridades británicas se están planteando acabar con este tipo de dudas alimentarias de un plumazo. Su intención es eliminar las distintas etiquetas que se utilizan hoy en día para indicar la vida útil de un producto y apostar por una única información que haga referencia al momento en que su consumo puede ser peligroso para la salud. La iniciativa, que de momento sólo pretende guiar a productores e intermediarios, tiene como objetivo evitar que se sigan tirando diariamente toneladas de comida en buen estado.

"Estoy consternada por la cantidad de alimentos que van a la basura cada día. Si las fechas de la etiqueta son parte del problema, entonces tendremos que hacer algo para solucionarlo", ha señalado Caroline Spelman, secretaria de Medio Ambiente de Reino Unido.

Aunque en menor medida que en el país británico, en España también existen distintas denominaciones para establecer el periodo en el que un producto puede consumirse con total seguridad. En general, se utiliza la 'fecha de caducidad' con los productos muy perecederos, como los preparados cárnicos, en los que la presencia de microorganismos puede resultar muy peligrosa tan sólo unos días después de su preparación.

En cambio, en los alimentos en los que el paso del tiempo es menos nocivo –como el caso de las galletas o los cereales– suele utilizarse la indicación 'consumir preferentemente'. "Esta etiqueta se refiere más al hecho de que, tras la fecha indicada, las propiedades nutricionales y organolépticas de ese alimento no son las mismas. Puede perder sabor, textura, color... pero no hay un peligro inminente de seguridad alimentaria siempre que se cumplan las condiciones de conservación", explica Emilio Martínez de Victoria, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada.
Plazos

En principio, son los fabricantes quienes establecen los plazos de caducidad, siguiendo unas indicaciones generales que marca la ley.

Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hace unos años, la vida máxima que generalmente se establece, por ejemplo, para un yogur –desde su elaboración y siempre que se conserve debidamente en el frigorífico– ronda los 28 días. La pasta fresca puede sobrevivir tres semanas si está adecuadamente refrigerada, mientras que, en el caso de las galletas, su viabilidad suele ser mayor a los seis meses.

Si la vida del producto es menor a tres meses, debe aparecer el día, mes y año en que dejará de ser apto. Si el periodo está comprendido entre los tres y los 18 meses, basta con indicar el mes y el año y, finalmente, si se superan los 18 meses, simplemente hay que hacer referencia al año a partir del cual su consumo no se recomienda.

Algunos productos, como las bebidas alcohólicas de más de 10 grados o el vinagre, están exentos de la obligación de indicar su fecha de caducidad ya que, en general, se considera que consumirlos mucho tiempo después de su elaboración no entraña riesgos para el organismo humano.

Para Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU, la coexistencia de las dos indicaciones de tiempo de utilización de los alimentos no tiene por qué suponer un problema. "Lo que hay que conseguir es que la gente aprenda a interpretarlas, que sepa que comer una magdalena pasada de fecha dos días no le provocará una intoxicación", señala.

En su opinión, sí sería necesario establecer claramente, y por normativa legal, qué productos deben utilizar la fecha de caducidad y cuáles el consumo preferente ya que, en algunos casos, esto queda a elección del fabricante. "El próximo reglamento de información al consumidor, que se está debatiendo en Europa, debería regularlo", concluye.

sábado, 30 de abril de 2011

El bebé más prematuro del mundo ya está en su casa

El bebé más prematuro del mundo ya está en su casa

23.04.2011

AFP

El bebé nacido a las 21 semanas y 5 días de gestación en una clínica de la ciudad alemana de Fulda (oeste del país), igualando el récord de otro canadiense nacido en 1987, ya ha recibido el alta médica y se encuentra en su casa desde el miércoles, anunció este sábado el centro médico.

La pequeña Frieda nació el 7 noviembre pasado con 28 centímetros y 460 gramos de peso. Cinco meses y medio después, con 3,5 kg y 50 centímetros, ha abandonado la clínica, donde ha permanecido todo este tiempo en un ambiente totalmente aséptico, con asistencia respiratoria y siendo alimentada por el ombligo.

"En la literatura especializada, existen prematuros más ligeros que ella al nacimiento, algunos incluso por debajo de los 300 gramos, pero no existe ninguna mención de un prematuro más joven que Frieda", dice el comunicado.

Según la clínica alemana, un bebé había nacido a las 21 semanas y 5 días en 1987 en Ottawa (Canadá), igual que Frieda.

Un médico del servicio contactado por la AFP el sábado aseguró que "no hay ningún riesgo (de secuelas) por el momento, y que (la pequeña) va a desarrollarse como cualquier otro bebé".

Frieda tenía un hermano gemelo, Kilian, que murió unos días después de su nacimiento.

Un bebé es considerado prematuro cuando nace antes de los ocho meses de embarazo.

Antes de la 22ª semana de gestación, los pediatras de neonatoligía estiman que no hay ninguna posibilidad de supervivencia, debido al insuficiente desarrollo de los pulmones, el corazón y el cerebro.

En el caso de los bebés extremadamente prematuros (menos de 32 semanas) hay riesgos de importantes secuelas psicomotrices y de retraso del habla.

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COMENTARIO: mientras algunos crean leyes para poder matar con mayor impunidad niños no nacidos o ancianos, la Ciencia sigue demostrando que la vida humana no comienza con el nacimiento, sino mucho antes, y que incluso es posible la viabilidad fuera del claustro materno mucho antes del tiempo natural de embarazo. Por eso, yo soy de los que creen que la vida humana comienza -y debe ser protegida- desde el mismísimo momento de la fecundación.

jueves, 14 de abril de 2011

Los medidores de presión en las gasolineras de REPSOL

Suelo echar gasolina en REPSOL. No es porque sean más baratos ni tengan mejor gasolina, que no lo sé. Es porque una me pilla cerca de casa y también tengo otra de regreso del trabajo.

Hace unos meses, como a primeros de año o así, observé en la gasolinera cercana a mi casa que habían puesto una máquina para suministrar aire a los neumáticos. Esa máquina funcionaba con una moneda de 1 €. Pero no tuve necesidad de usar la máquina o tal vez pensé que revisaría los neumáticos en otro sitio que fuera gratis. Además, tengo un hichador de ruedas en el trastero, uno de esos que se enchufan al encendedor del coche y hacen un ruido de mil demonios.

Más adelante, volviendo del trabajo, paré a echar combustible en la gasolinera que tengo de camino. Recordemos que también es de REPSOL. Cuando estaba pagando, le pregunté al operario si aquella máquina que tenían fuera (yo la conocía de la otra gasolinera porque son iguales, imagino que es así en todas las de REPSOL) era de pago y me contestó que sí (la respuesta que yo esperaba). Entonces le pregunté si no era gratuita para los que echábamos gasolina y me dijo -un poco cortante- que no, que costaba 1 € y que proporcionaba aire durante sólo 5 minutos (a veces, mirar la presión de las ruedas y corregirla lleva más tiempo, porque hay que cambiar de una rueda a otra, la manguera no llega, etc).

Entonces me fui al coche. Pero cuando estaba a punto de montar en él, se  me encendió la vena reivindicativa y volviéndome a la oficina del operario le pedí una hoja de reclamaciones. Le expliqué que quería quejarme de ese abuso de REPSOL, que no era nada contra él. Con su tono seco me dijo que la hoja de reclamaciones la tenía que rellenar allí, que no me la podía llevar. Discutimos respetuosamente un poco sobre el hecho de que cobraran por ese servicio que siempre había sido gratuito y que si el precio podía ser más bajo, etc. También le dije:
- ¿Y si no tengo monedas?
- Yo te cambio - respondió rápido como una bala.
- ¿Y si sólo tengo tarjetas de crédito?
- Yo te cobro de la tarjeta y te lo doy en metálico.
"Vaya, por aquí no hay escapatoria", pensé.

- Bueno, pues si REPSOL nos trata así, tendremos que irnos a echar gasolina a la competencia, donde podamos mirar la presión gratis. -Le dije. En ese momento me acordé de lo que había leído en algún sitio (creo que fue en la revista Tráfico). Que las gasolineras tenían obligación de tener aire a presión gratis a disposición de los clientes. Y así se lo expuse al gasolinero.

Entonces noté un cambio en la actitud del empleado, que hasta ese momento había sido un poco prepotente. De pronto me dice que él tiene un aparato para medir la presión de las ruedas y que había una toma de aire comprimido allí, al lado de la máquina de echar monedas, donde podía enchufarlo. La toma de aire era tan pequeña y la máquina tan grande que yo no me había dado cuenta de esa boquilla de aire comprimido aunque, efectivamente, estaba a la vista.

Sin embargo, insistió en que ese "aparato" no tenía ninguna garantía de medir bien, que en cambio el de la máquina de monedas era calibrado regularmente, etc. (yo lo resumo por no aburrir). Entonces le dije que bien, que me dejara "ese aparato", que yo asumía la responsabilidad si medía mal. Para entonces ya me había explicado que era un tubo con un manómetro y una conexión rápida a toma de aire comprimido.

Salió de su oficina y se dirigió a un pequeño almacén que tiene la gasolinera y que no estará más allá de 10 metros de distancia de la oficina. Me dejó el conjunto -que estaba casi nuevo- y lo usé para revisar y rellenar las ruedas de mi coche. Las mediciones de presión que me daba "el aparato" estaban en la línea de lo que yo suelo llevar en las ruedas de ese coche, así que deduje que estaba mejor de lo que me decía el trabajador. Luego se lo devolví y le dije que ya no quería poner una hoja de reclamaciones.

Me había dado cuenta que el manómetro portátil no era del operario (como parecía desprenderse al principio de sus palabras) sino de REPSOL, que lo había puesto en manos de su personal para que estuviera mejor cuidado y para cumplir la normativa. Además, en la boquilla que yo usé, junto al suelo, había unas letras casi borradas que decían (algo así como): "Para usar esta toma de aire, pida el manómetro en la oficina".

Si hubiera puesto una Hoja de Reclamaciones habría tenido que ser contra él, por no informarme adecuadamente de la posibilidad de medir gratis la presión de las ruedas y tratar, en cambio, todo el tiempo, de dirigirme hacia la máquina de monedas. Sólo se me ocurre la explicación de que le dan comisión (un porcentaje) de lo que recaude la máquina. Si no, ¿a qué viene tanta palabrería para despistarme?. Por eso, cuando me vió con la intención de escribir la reclamación, cambió de actitud porque no darme el tubo le habría podido acarrear problemas con sus jefes.

Por cierto, ahora estoy seguro, las gasolineras tienen que tener aire a presión gratis para los usuarios y además con manómetros calibrados adecuadamente y que funcionen bien. Cualquiera de estas cosas que no se cumpla es denunciable ante la Consejería de Industria de la Comunidad Autónoma.


CONCLUSIONES:

1ª) Las pegas que me ponía el empleado era simplemente por no tomarse la molestia de ir a por manómetro y luego volver a guardarlo. Y porque algo se llevará de la recaudación de la máquina tragaperras.

2ª) Efectivamente, REPSOL quiere sacar dinero a los usuarios con sus máquinas saca-perras, pero saben que tienen que tener un manómetro en condiciones para aquellos que conocen sus derechos. El manómetro tiene que estar calibrado y cumplir la normativa en cuanto a funcionamiento y demás.

3ª) Pedir una hoja de reclamaciones, aunque parezca algo inútil, a veces produce milagros.

4ª) Hay que leer artículos sobre los derechos que tenemos los consumidores y las obligaciones que tienen empresas y administraciones para, así, poder exigir nuestros derechos mejor y disfrutar también mejor de la vida.

5ª) Si alguna vez se aprovechan de tí descaradamente en lo que sea, déjales claro que la próxima vez te irás a la competencia (y hazlo). A veces descubrirás que la competencia es mejor también en otras cosas.

La Justicia europea confirma multa a VISA

La justicia europea ratifica multa de 10,2 millones a Visa por no admitir a Morgan Stanley como miembro

jueves 14 de abril de 2011

BRUSELAS, 14 (EUROPA PRESS)

El Tribunal General de la UE (TUE) ha confirmado este jueves la multa de 10,2 millones de euros que la Comisión impuso a la compañía de tarjetas de crédito Visa en 2007 por no admitir como miembro de su red al banco estadounidense Morgan Stanley entre marzo de 2000 y septiembre de 2006.

Visa alegó que su reglamento interno estipulaba que la red no aceptaría como miembro a ningún candidato que fuera considerado por el consejo de administración como un posible rival. Morgan Stanley disponía de una red propia de tarjetas de crédito en EEUU, Discover, pero sin presencia de la UE.

Pero el Ejecutivo comunitario sancionó a Visa por considerar que su negativa a admitir a Morgan Stanley no tenía ninguna justificación objetiva y restringió la competencia en la oferta de servicios de tarjetas de créditos a los comercios de Reino Unido.

Visa recurrió la multa ante el Tribunal General de la UE, que este miércoles ha desestimado todas sus alegaciones y ha ratificado la decisión de Bruselas.

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COMENTARIO:

No sé si peco de ignorante, pero no entiendo esta noticia. O mejor dicho, no entiendo la decisión de la Comisión ni del Tribunal. Me explico: encuentro lógico el razonamiento de VISA al no querer asociarse con un banco que tiene sus propias tarjetas de crédito, aunque no opere en Europa. Lo más lógico es que una sociedad así sólo sirva como trampolín para que el banco consiga darse a conocer, colocar sus tarjetas y hacerse un hueco en el mercado, entrando en competencia con la empresa anfitriona, es decir, con VISA. Esto podría ser una forma de evitar el cuasi monopolio de VISA en la UE, pero no me parece sancionable. La Comisión debería buscar otros caminos para que mejorase la competencia de otras tarjetas contra las de VISA. Porque, ¿alguien tiene obligación de dar facilidades a la competencia?. Creo que no.

LA U.E. multa a Procter&Gamble y Unilever por fijar precios de detergentes.

Fuente: Associated Press

Por GABRIELE STEINHAUSER - miércoles 13 de abril de 2011

Los reguladores de la Unión Europea multaron el miércoles a las empresas Procter & Gamble y Unilever por un total de 315,2 millones de euros (456 millones de dólares) por fijar precios de un detergente en polvo junto con Henkel en ocho países del bloque continental.

Henkel AG, de Alemania, se libró de la multa porque denunció la maniobra.

Procter & Gamble Co., con sede en Estados Unidos, debe pagar 211,2 millones de euros (306 millones de dólares), y Unilever NV, británico-holandesa, fue multada en 104 millones de euros (150 millones de dólares). Ambas compañías vieron reducidas sus multas porque accedieron a zanjar el caso con la Comisión y cooperaron con la investigación.

Las tres firmas son los principales productores de polvo de lavar en Europa, dijo la Comisión. Unilever produce detergentes como OMO y Radiant; Procter & Gamble produce Ariel y Tide, y Henkel es propietario de la marca Persil. En el Reino Unido e Irlanda, Persil es vendido por Unilever.

El cartel se inició cuando las compañías se reunieron para determinar cómo reducir los gastos de envasado, dijo el Comisionado de Competencia de la UE, Joaquín Almunia.

"Aprovecharon esta iniciativa ambiental para convenir su presencia en el mercado y para no reducir los precios aunque los envases fueran más pequeños", dijo Almunia.

El cartel duró de enero del 2002 a marzo del 2005 y abarcó Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, España y Holanda, precisó la Comisión.
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[Noticia ampliada y de otra fuente:]

Fuente: CONSUMER.es EROSKI - jueves 14 de abril de 2011

La Comisión Europea (CE) ha impuesto una multa de 315,2 millones a las multinacionales Unilever y Procter and Gamble por pactar los precios y repartirse el mercado de los detergentes en polvo para lavadora en ocho países de la Unión Europea (UE), entre ellos España. La compañía alemana Henkel no deberá afrontar la sanción, al ser la primera que delató en Bruselas a este cártel, que duró tres años. Las tres empresas citadas son las principales productoras de detergente en polvo en Europa.

Procter and Gamble deberá pagar 211,2 millones de euros, mientras que la multa para Unilever asciende a 104 millones de euros. Las sanciones impuestas a las dos compañías incluyen un descuento del 10% por haber reconocido los hechos y haber contribuido a una conclusión rápida de la investigación. También se han aplicado otras reducciones por colaboración con las pesquisas.

"Al reconocer su participación en el cártel, las compañías han permitido a la CE cerrar rápidamente su investigación y se han beneficiado de una reducción de la multa", afirmó el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Competencia, Joaquín Almunia. "De todas formas, no deben hacerse ilusiones sobre la determinación de la CE de luchar de forma enérgica contra los cárteles que imponen a los consumidores precios más elevados de los que pagarían en el contexto de una competencia sana y leal", precisó.

El Ejecutivo comunitario dispone de pruebas que demuestran que el cártel existió al menos entre el 7 de enero de 2002 y el 8 de marzo de 2005. El acuerdo ilegal comenzó cuando las empresas pusieron en marcha una iniciativa, coordinada por la organización profesional que las representa, para mejorar los resultados ecológicos de los detergentes. "Este objetivo medioambiental no les obligaba a coordinar los precios o a recurrir a otras prácticas contrarias a la competencia", destacaron desde Bruselas.

Además de España, el acuerdo ilegal cubría Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal y Países Bajos. El importe de la multa se ha calculado en función de las ventas de las empresas en los ocho países afectados, la "extrema gravedad" de la infracción y la gran cuota de mercado acumulada de las partes.

lunes, 4 de abril de 2011

Sanidad detecta en marzo 82 productos que pueden provocar un riesgo grave para los consumidores

04.04.2011

Europa Press

MADRID, 4 (EUROPA PRESS) El Instituto Nacional de Consumo (INC) ha publicado en su web durante el mes de marzo 82 productos notificados a través de la Red de Alerta porque pueden generar un riesgo grave a los consumidores, según ha informado el Ministerio de sanidad, Política Social e Igualdad. Seguir leyendo el arículo

Juguetes, vestimenta, calzado infantil y artículos infantiles son los que reúnen mayor número de notificaciones --40 los primeros y siete los dos últimos--, dados los requisitos exigidos por la normativa que los regula y, en el caso de este tipo de productos infantiles, por la especial vigilancia a que están sometidos por los servicios de inspección al estar dirigidos a una población vulnerable.

La mayoría de los productos (56) proceden de China, siete de España, cinco son de origen desconocido, cuatro de Japón, cuatro de Italia, entre otros. Del total de artículos, 25 fueron detectados en frontera y se rechazó su importación, otros 50 fueron retirados del mercado y prohibida su comercialización, y los siete restantes fue el propio fabricante quien, como obliga la normativa, comunicó a las autoridades de consumo la existencia de posibles riesgos en sus productos y adoptó las medidas necesarias para paliarlos.